08 noviembre, 2011

¿son tontos los españoles?

Resort Punta Cana
Hoy tengo ganas de una de esas entretenidas batallitas mías de viajes. Tranquilas chicas, que termina con “mensaje”; tranquilos, chicos: lo entenderéis, lo entenderéis... 

La primera vez que llegué a aquel maravilloso Resort de Punta Cana, caí enamorada. Por fin entendí aquella palabra tan usada en el marketing turístico: Lobby ¡y cielos, qué lobby! Recepción inmensa a la derecha que vaya que daba la bienvenida. Todos aquellos conjuntos de sofás y sillones que te daban ganas de sentarte en todos, la larga barra de bar que serpenteaba llena de cócteles insinuantes y una orquesta tocando en un rincón de modo que los inmensos ventiladores del techo repartían notas a la par que aire fresco y, en el fondo, con la inmensidad de la vegetación de Bávaro detrás, aquella butaca de Emmanuelle con una elegante mesa de mimbre. 

-¿Quién se sienta ahí? –Pregunté extasiada, imaginándome la colección de placeres que debían acompañar a estar sentada en un trono así. 

-Es la mesa de la Relaciones Públicas. 

Mirad si funciona aquello de la visualización cuando te pones, que en poco más de una semana me estaban entrevistando para el cargo. No, malpensados, no, ¡por supuesto que no tuve nada que ver en la desaparición de la antigua Relaciones Públicas! Ni siquiera la llegué a conocer... 

07 noviembre, 2011

el tiempo no existe

Es tiempo de vivir
Tranquilos, que no tengo la osadía de ponerme a hablar de física en este post. Apañados estaríamos si tengo que defender o cuestionar la teoría de la relatividad ¡si de sobra sabemos que todo en esta vida es relativo! ¿Cómo no iba a serlo el tiempo? Mi propósito es mucho más puñetero: quejarme de aquellos que se quejan incesantemente (con un vicio vocal adquirido) del tiempo: "No tengo tiempo”, “necesito tiempo”, “lo haré. Lo haré, más adelante, cuando tenga más tiempo” y ni pestañean al cruzarse con otros que compartiendo las mismas horas diarias; los mismos días a la semana, sacan adelante proyectos, carreras, voluntariados, crían hijos, mascotas, cultivan un huerto, aprenden idiomas, hacen Taichí y te sueltan sin inmutarse “acabo de escribir mi tercer libro”, ¿cómo? ¿Cómo lo hacen? Os lo diré: 

No se trata de perder o aprovechar... el tema es mucho más profundo. Acercaos que os los susurro: El tiempo... no existe.

25 octubre, 2011

algo entre generosidad y ayuda

He vuelto a asistir a un conocido discurso: el de “me encantaría dejarlo todo (aunque sea por un tiempo) y marcharme, qué sé yo: a África, a India... a algún lugar donde pueda ser de ayuda”. A pesar de la aparente generosidad que desprende cada letra, mi respuesta es siempre parecida: si alguien quiere ayudar, ayuda. Si alguien siente que necesita ayudar, no lo planifica, no lo pospone: ayuda. Por favor, no me confundáis; hay gente anónima y maravillosa que de un modo altruista entrega una parte de su vida a los demás, sin importar el tiempo, la distancia o las condiciones pero hablo de otros; de ésos que hablan del asunto como si fuera algo que "harán algún día. Pronto. Más adelante, ¡ay, si pudiera!". 

19 octubre, 2011

Madrid, aquel lugar lleno de luces

Prólogo: Un simpático lector me ha escrito diciendo que ha leído todos mis post en este blog ¡todos! Y que quiere que cuente cómo me detuvieron en Cuba (una anecdotilla sin importancia que comento en Mis muelas en Cuba como recurso literario, por aquello de crear interés) ¡Me encanta que me pidas que "cuente más"! Pero si realmente has leído TODO sabrás el riesgo que entraña "despertar a la bestia" y sospecharás que como me tires de la lengua, puedo no parar...

Va pues para todos mis anónimos lectores en general (todos guapos y buena gente) y para este en particular, como me detuvieron en Cuba:

Allá por el 92 (muchos de vosotros no habíais casi nacido) llevaba yo un tiempo viviendo en Varadero con el que después sería mi marido y exmarido pero por aquel entonces, la vida nos sonreía y el sol cubano... mucho más. Tanto, que nos íbamos a pasar un día de playa en uno de los muchos coches rusos que conducíamos los extranjeros residentes mientras los viejos coches americanos que tanto se ven en las fotos, permanecían aparcados a las puertas de las cabañas.

10 octubre, 2011

mi motivo para salir a la calle el 15 de octubre

El quince de octubre hay un llamamiento a una movilización global pero, ¿qué tiene esto que ver contigo y conmigo? Muchos se quedarán en casa y entre ellos distingo dos tipos muy claros. El primero serán aquellos que sienten que "total, ¿qué voy a hacer yo? Si nadie me va a escuchar, si, vale, me molesta esto o lo otro pero yo, no puedo cambiar nada". Este grupo asusta porque, están faltos de algo mucho más grave que salir de la crisis. Están faltos de creer en sí mismos, en su potencial, en su voz y en sus derechos. Tanto si crees que puedes, como si no, estás en lo cierto y ellos eligen creer que no pueden.

02 octubre, 2011

te necesito (qué suerte)

Pilar Ruiz Costa

Las palabras y yo tenemos una relación extraña. Las utilizo sólo si las conozco bien, si me gustan, si sé a qué atenerme con ellas... sino, prefiero dejarlas para contextos mejores.


Esta, en realidad, manía mía, me regala sorpresas porque no es rígida, sino que se adapta a los nuevos usos que de las palabras conozco y porque de tanto en tanto, yo misma investigo en alguna que se me queda clavada más especialmente, ¿qué querrá decir exactamente alma? O ¿cuál es la diferencia entre valor y valentía? Hoy me he despertado con una palabra clavada en el centro de la frente: necesitar. Esos "te necesito" que siempre me han provocado cierto repelús... Porque, a mi modo de entender las cosas (estos apenas cuarenta años, hasta esta mañana misma), la necesidad es una mala compañera. Vale, es el aviso de esa carencia de por ejemplo comida en el estómago que te pide que le pongas remedio ya o desfallecerás o, el "sal del agua, tonta que necesitas aire y vas a morir ahogada", pero ¿en nuestras relaciones... cabe la necesidad? Insisto en que es un largo debate que me ha acompañado en estos años... Tanto me han regalado un "te necesito", como me han reprochado que "no parece que me necesites" ¡y era cierto! Y para mí era el mejor regalo: si yo no necesito a una persona determinada y sin embargo estoy a su lado, mi unión es fruto de los afectos, ¿no es esa la base única que debiera ligarnos a todos? Mi respuesta era, por descontado, más insoportablemente extensa: "Necesito aire, necesito comida, agua, abrigo pero... ¿a ti? No, práctica y sinceramente, sin ti seguiría viviendo"

20 septiembre, 2011

las notas simpáticas

Ayer en las noticias, un jovencito buscaba a un gemelo suyo fallecido supuestamente al nacer, pero con muchas contradicciones en el expediente hospitalario. Un triste caso más de los recientemente destapados robos de bebés. Sin embargo, esta noticia esconde un fondo precioso: este chico decía que creía que su hermano estaba vivo porque podía sentirlo. Esa maravillosa conexión de los gemelos parece obrar en ellos; uno tiene los síntomas claros que padece el otro, siente su angustia, su miedo o realizan las actividades más dispares de forma sincrónica.


Como los psicólogos son listísimos (un beso, Jaime), tienen una teoría al respecto con un nombre de lo más rebuscado: "Permeabilidad del aparato psíquico fetal" que defiende que cuando estamos en el útero materno nuestro inconsciente sigue manifiesto y es al nacer cuando se cierra (o impermeabiliza) y ya no podemos acceder a él. Así, los gemelos que han convivido las 24 horas al día durante 9 meses en un espacio mínimo y además justo en esa etapa que marca la transición de nuestra insconsciencia a nuestra consciencia; quedan, de algún modo, conectados.

Jaime Anglada, otra vez

El título lo dice todo: Que escribo sobre Jaime Anglada otra vez (y voy a dejar de hacerlo en un tiempo, que nuestros respectivos cónyuges deben estar ya con la mosca detrás de la oreja), que Jaime Anglada ha estado, otra vez, ofreciendo un concierto sublime pero sobre todo que lo hacía, otra vez, en un sitio que siempre debiera tener música en vivo: el Bluesville. El local clausurado, reabierto, vuelto a clausurar y después sometido al peor castigo; no el perder aquella nube de humo que era parte del ambiente y que, como bien bromeaba Jaime anoche, "olía a un incienso que no sabías porqué pero, te gustaba" sino privarlo de la música en vivo. Como bien defiende Ignacio su creador: Bluesville es Cultura. Los más de 365 conciertos al año, multiplicados por los 17 años de andadura del local dan la friolera de más de 6000 conciertos. Eso es cultura y no hay ayuntamiento que no pueda verlo y no existe ayuntamiento que no sólo no deba precintarlo ante una denuncia puntual sino que, a mi parecer, no deba encontrar soluciones: defenderlo.

la flor de la vida

Ya sé que este blog aparece a menudo como un diario, pero no es el propósito. Claro que escribo por la simple razón de que no sé no hacerlo. Se me van los dedos, me vienen las palabras... pero por otro lado, el hecho de publicarlos ambiciona mucho más que el que que me miren (total, tampoco soy tan guapa). Busca el poder reírnos juntos, aunque sea empezando conmigo; el dejar un poso sobre el que pensar aunque sea yo la víctima de la metáfora porque siento que siempre es más fácil involucrarse en una historia cuando parece eso: una historia con personajes (que a veces se parecen a ti o a un amigo tuyo) y no un artículo impersonal y frío. A saber. Quizá si supiera escribir ese tipo de artículos no andaría escribiendo posts, pero insisto: no sé no hacerlo y si a lo mejor, en algún momento, alguna de estas palabras os sirven aunque sea un poco... os las regalo.

Y sin embargo estas líneas de ahora son absolutamente personales. Espero y quiero que no os sintáis identificados en ellas ni ahora ni nunca aunque, os adelanto que como en todos mis otros posts (como en todo lo que toco), hay un final feliz.

Hace diez años escuché por primera vez hablar del Virus de Papiloma Humano (VPH). Ojalá hubiera sido en un telediario, pero no, fue de boca de aquel señor con bigote que me dice "Relájese. Ahora sentirá frío. Esto le va a molestar. Esto quizá le duela" como si con ese discurso pudiera relajarme.