20 septiembre, 2011

Jaime Anglada, otra vez

El título lo dice todo: Que escribo sobre Jaime Anglada otra vez (y voy a dejar de hacerlo en un tiempo, que nuestros respectivos cónyuges deben estar ya con la mosca detrás de la oreja), que Jaime Anglada ha estado, otra vez, ofreciendo un concierto sublime pero sobre todo que lo hacía, otra vez, en un sitio que siempre debiera tener música en vivo: el Bluesville. El local clausurado, reabierto, vuelto a clausurar y después sometido al peor castigo; no el perder aquella nube de humo que era parte del ambiente y que, como bien bromeaba Jaime anoche, "olía a un incienso que no sabías porqué pero, te gustaba" sino privarlo de la música en vivo. Como bien defiende Ignacio su creador: Bluesville es Cultura. Los más de 365 conciertos al año, multiplicados por los 17 años de andadura del local dan la friolera de más de 6000 conciertos. Eso es cultura y no hay ayuntamiento que no pueda verlo y no existe ayuntamiento que no sólo no deba precintarlo ante una denuncia puntual sino que, a mi parecer, no deba encontrar soluciones: defenderlo.

la flor de la vida

Ya sé que este blog aparece a menudo como un diario, pero no es el propósito. Claro que escribo por la simple razón de que no sé no hacerlo. Se me van los dedos, me vienen las palabras... pero por otro lado, el hecho de publicarlos ambiciona mucho más que el que que me miren (total, tampoco soy tan guapa). Busca el poder reírnos juntos, aunque sea empezando conmigo; el dejar un poso sobre el que pensar aunque sea yo la víctima de la metáfora porque siento que siempre es más fácil involucrarse en una historia cuando parece eso: una historia con personajes (que a veces se parecen a ti o a un amigo tuyo) y no un artículo impersonal y frío. A saber. Quizá si supiera escribir ese tipo de artículos no andaría escribiendo posts, pero insisto: no sé no hacerlo y si a lo mejor, en algún momento, alguna de estas palabras os sirven aunque sea un poco... os las regalo.

Y sin embargo estas líneas de ahora son absolutamente personales. Espero y quiero que no os sintáis identificados en ellas ni ahora ni nunca aunque, os adelanto que como en todos mis otros posts (como en todo lo que toco), hay un final feliz.

Hace diez años escuché por primera vez hablar del Virus de Papiloma Humano (VPH). Ojalá hubiera sido en un telediario, pero no, fue de boca de aquel señor con bigote que me dice "Relájese. Ahora sentirá frío. Esto le va a molestar. Esto quizá le duela" como si con ese discurso pudiera relajarme.

10 septiembre, 2011

un corazón que late tras el 11-S

11-s
Yo estaba en Nueva York pocos días antes de que se celebrara el primer aniversario del terrible atentado. La ciudad estaba rota, deshecha y el eco de la tragedia sonaba desde cualquier rincón. No era mi intención ir a la Zona Cero o, al menos, no hacerlo tan pronto, pero iba en metro; no recuerdo de dónde a dónde y el tren pasó despacio por una de las estaciones cerradas tras los graves daños sufridos durante los atentados. Se creó un silencio dentro del vagón mientras mirábamos aquellos muros de los andenes sujetos con andamios en una espesa oscuridad. Me dejó en el cuerpo la sensación de que pasásemos pos las mismísimas catacumbas del infierno y entonces, surgió el impulso y bajé en la siguiente estación. No sabía muy bien por qué y creo que esa especie de aturdimiento se dibujaba en mi cara de una forma tan clara que nada más poner un pie en la calle, flotando, dudando sobre qué hacer... un ejecutivo con traje y maletín me hizo un gesto de que fuera hacia la izquierda. Le miré extrañada y me contesto: "Para ir al Trade Center, vas al Trade Center". Ni siquiera era una pregunta del todo y ahí, se me sumó al aturdimiento un enorme sentimiento de vergüenza, como si me hubiesen pillado fisgando en un cajón ajeno. 

05 septiembre, 2011

se vende, se alquila, se embarga

Vivo en una finca modesta en un buen barrio. Ése fue siempre mi objetivo porque tenía claro que la casa la podría ir cambiando, pero con el barrio no podría hacer nada.

Tengo un piso totalmente a pachas con Barclays en una finca de doce viviendas. Desde hace un tiempo dos lucen el cartel de SE ALQUILA y dos el de SE VENDE. Después hay un quinto de una familia dominicana que vino al país en la época (no tan lejana) de bonanza. Vinieron ya precontratados y con el viaje pagado por Mercadona que enviaba oteadores a Latinoamérica porque aquí no daban abasto. La oferta del contrato incluía un anticipo suficiente para dar de entrada en un alquiler o, como en su caso, en la hipoteca de un piso. Esta familia también intenta vender el piso, pero sin demasiado esfuerzo porque tienen claro que cualquier día de estos, se marcharán (echan de menos el sol y aquí las cosas ya no son como eran) y, el día que lo hagan dejarán las llaves en el banco. Punto y final. En este caso, aunque sea de un modo implícito, el banco sí acepta la dación del piso porque saben que tratar de localizar al hipotecado les llevaría unas costas judiciales altísimas que, muy probablemente, al no lograrlo, tendrían que acabar asumiendo.

Solo falta que a cualquiera de los doce pisos le llegue una orden de embargo y creo que tengo en mi propia finca una muestra bastante representativa de cómo va mi ciudad y... la tuya.

30 agosto, 2011

tan simple como un día de playa

El viernes por la noche, con agujetas en músculos desconocidos después de dos días muy intensos de actividad, Netti volvía a explicarle a Celie en la pantalla de mi televisor:

   -Creo que Dios se enfada si pasas ante el color púrpura sin fijarte en él.
   -¿Quieres decir que hay que amar a todo, como dice La Biblia?
Le preguntaba su hermana mayor.
   -Sí, Celie, todo quiere ser amado.

Y acurrucada en el sofá, viendo a Isa igual de cansada y brillando de preciosidad no pude más que constatarlo.

Sin embargo, nos acostumbramos a pasar por las mismas calles mirando sistemáticamente a lo que hay delante y no levantando la cabeza buscando rincones nuevos en las alturas de los edificios o, peor aún: sin valorar siquiera la belleza en el conocido paisaje que tenemos enfrente.

20 agosto, 2011

cariño, espero que te guste (o cómo romper tu pareja en dos San Valentines)

cuadro jorge pilar beso

Él le regala a ella, envuelto en papel verde lleno de logos de El Corte Inglés una camiseta de su equipo de fútbol favorito ("su" de él). No una de esas temibles camisetas inmensas sino, una nueva versión estilizada y además, la oficial de esta temporada por lo que le ha costado una pasta. Además, está nervioso por su reacción porque tenía la opción de que el número del dorsal fuera en rosa claro o rosa oscuro (no pretendas de un hombre que distinga el color fucsia, salmón o pastel) y espera adivinar en sus ojos ("sus" de ella) si ha acertado con la elección.


Respira aliviado. Ella sonríe y le da las gracias y él le dice que "así ya tiene que ponerse cuando le acompañe al partido" y le da una cachetada en el culo. Lo que pasa es que a ella no le gusta el fútbol, le trae sin cuidado ese equipo en cuestión (su ex era del equipo rival) y nunca, nunca se pondría una camiseta semejante porque, para empezar, no tiene ni unos zapatos a juego y de todos modos, ambos saben que no le acompañará.

15 agosto, 2011

Jaime Anglada en concierto

Jaime Anglada en concierto, 19 de agosto de 2011

En esta cita convergen un par de circunstancias y es que nos gusta mucho Ses Voltes; es un espacio en el que siempre que hemos tenido la oportunidad de organizar un evento, lo hemos disfrutado especialmente y además, Jaime Anglada, al que no deben quedar palabras que nunca le hayamos dicho pero, como las palabras si son positivas y además sinceras no existe el riesgo de repetirlas hasta el aburrimiento, ahí van; de nuevo, Jaime: NOS ENCANTAS. Y bien sabes que "este encantamiento" nace de tu persona y sólo entonces se extiende a las cuerdas vocales. Los afectos, los cariños (hechos de la misma materia que los amores), son así: caprichosos. Uno vislumbra y reconoce el alma de una persona y entonces, inevitablemente, todo lo que viene después hace "la bola más grande".

12 agosto, 2011

ya no quedan hombres como los de antes

hombres como los de antes





La primera frase: EL TÍTULO ES MENTIRA. Así de rotundo. Solo quería tirar del repertorio popular, pero este post trata precisamente de todo lo contrario. 


Seguiré tenaz defendiendo que las calles están plagadas de hombres y mujeres buenos, que tanto los unos como las otras necesitan un amor que vaya que existe y está ahí, tan lejos de ti, como tu propia sombra.

Pero, míralos, repitiéndose en las tertulias que "mucha chica mona pero ninguna que valga la pena", que "sólo las mueve el interés", que "los hombres buenos están ocupados o son gays" y además, que "ya no quedan hombres como los de antes: galantes, detallistas, caballerosos ¡y si existe alguno, huye porque algo malo tendrá!" Y se quedan suspirando por los actores de las películas en blanco y negro, que se quitan la gabardina para que su chica no pase frío mientras pasean bajo las farolas de las calles de Manhattan.

04 agosto, 2011

algo parecido a un corazón

No es nada nuevo; las embarazadas por la calle, ven embarazadas; los que empiezan a temer la alopecia tropiezan con calvos por todas partes, los fisioculturistas ven tipos aún más cachas que ellos y del mismo modo, cuando acaban de abandonarte ves parejas felices regalándose arrumacos como si todo formara parte de un complot del destino que se mueve con la única intención de burlarse de ti.

Conclusión primera: Vemos aquello en lo que estamos más concentrados y por la misma regla de tres padecemos una ceguera absoluta sobre aquello en lo que no nos enfocamos, lo tengamos a un palmo de la nariz o no, sea bueno para nosotros o no.

Y yo ¡veo corazones! Vamos, para ser más exacta: no me queda otra opción más que verlos porque ¡los corazones me persiguen!