Ayer cuando por fin llegué a casa de Mari Carmen hacía un frío que pelaba y los augurios para el fin de semana son aún peores. Alguien comentó:
-Qué frío.
Y no pude más que contestar:
-Sí, la verdad es que es un día de mierda para quedarse en la calle.
Y no me refiero a olvidar las llaves en el otro bolso, que lo solucionas riéndote de tu torpeza y tomando un café en el bar de la esquina hasta que alguien te trae una llave de repuesto. Me refiero a quedarte en la calle, sin un techo, sin un lugar en el mundo dónde ir, sin la más mínima idea de dónde vas a dormir hoy ni el resto de tus días. Me refiero, claro está, a que te desahucien.








