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| niños imaginando historias en India |
Siempre me ha gustado escribir. Siempre. Y mirad que soy poco de generalidades... uy, cada vez que alguien me viene con el “siempre, nunca, todo, nada...” le escucho, pero con pinzas. En este caso es hasta con mayúsculas: SIEMPRE ME HA GUSTADO ESCRIBIR. Creo que porque en realidad, de igual modo, siempre me han gustado las historias y a su vez, por este motivo, veo historias por todas partes y claro, ya el siguiente eslabón en esta escala de "escrito-demencia" es que las historias son las que te ven a ti: las oyes seseándote por la calle, diciendo “eh, eh... que estoy aquí, mírame; cuéntame luego”. Que donde otro pobre inocente iría por el súper con la lista de la compra repasando “tomates, sardinas, huevos, papel higiénico...” Yo veo “La increíble historia de las sardinas que huyendo de los tomates asesinos, un día le echaron huevos y jugaron el papel de su vida. Eso sí: un papel muy higiénico”.









